Por Babieca Zavala (texto e ilustración)

Según archivos recientemente desclasificados de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), durante años se mantuvo una cercana vigilancia a El Sol de México, Luis Miguel. Contrario a lo que se podría pensar, la investigación no se derivó por las sospechosamente altas cantidades de cocaína que Luismi consumía durante los años ochenta, y posibles vínculos con el narco, o por cuestiones relacionadas a la desaparición de Marcela Basteri, su madre, sino por sospecha de sedición, pensando que pertenecía a un ala clandestina de la izquierda mexicana más radical, algo similar a lo que sucedió con John Lennon quien financiaba en secreto al partido comunista.


El origen de esta sospecha, que desencadenó la vigilancia, fueron una serie de declaraciones, realizadas siendo un adolescente, en las que sugería que hubiera una mejor distribución de la riqueza. En ese entonces, tanto su padre, Luisito Rey, como el equipo que acompañaba al joven Luismi, preocupados por las tendencias ideológicas que estaba adquiriendo, buscaron infiltrar a personas de confianza en el estrecho grupo de amigos con quienes se juntaba. Fue así como surgieron en la vida de intérprete los nombres que hoy conocemos: Palazuelos, Van Rankin, etcétera. En particular hay que destacar la aparición de Miguel Alemán Magnani, nieto del expresidente Miguel Alemán Valdés y cercano a los círculos de poder dentro del gobierno mexicano, quien mantuvo una estrecha vigilancia del cantante, llegándose a convertir en uno de los más leales y antiguos amigos de Luismi desde los años 80, pues, aunque la mayoría de las amistades que El Sol tuvo por esos años se han alejado de él, Alemán Magnani permanece cercano a Luismi, siendo, incluso uno de los productores de la serie biográfica disponible en Netflix, donde, claro, se omitieron detalles sobre las ideas sociales que Luis Miguel manifestó en varias ocasiones durante su vida.


Más allá de aquellas primeras declaraciones, otro motivo fue el causante de que la vigilancia por parte del Estado mexicano hacia el cantante fuera endurecida. Se trata de una canción, que se volvería un himno comunista, la cual hoy en día se sigue programando en los altavoces cubanos. La canción en cuestión, “Sueña”, dice en sus versos:


“Sueña
con un mañana
Un mundo nuevo
Debe llegar”.


Si bien la letra fue escrita en inglés por el compositor Stephen Schwartz para la película “El Jorobado de Notre-Dame”, su sentido original se aleja un poco al establecido en la adaptación al español, en la cual Luis Miguel participó de forma directa. (insertar link del video en youtube)

Por otro lado, las evidencias sobre la investigación que tanto la DFS como CISEN, (cuando la primera despareció) hicieron sobre El Sol de México, por sus tendencias de izquierda, también revelaron que la famosísima canción de 1993, “Hasta que me Olvides”, escrita por Juan Luis Guerra, y que Luis Miguel le dedicó a su madre, desaparecida en 1986, también es un guiño a los desaparecidos durante las dictaduras militares que asolaron América Latina durante el siglo XX, en particular a la dictadura militar instaurada en Argentina entre 1976 y 1983. Específicamente, la canción hace referencia a una manifestación conocida como “El Siluetazo”.


El siluetazo fue una manifestación estética-política que buscaba significar la desaparición forzada de personas vinculadas a la izquierda argentina por parte de los milicos. Daba cuerpo y forma tanto a una demanda social como a los miles de hombres y mujeres que desaparecieron a manos del régimen. Básicamente se trató de dibujar siluetas humanas sobre papeles que fueron pegados en las paredes de las calles de Buenos Aires. Cada silueta traía escrito un nombre de aquellos miles de cuerpos desaparecidos que se perdieron físicamente, pero no se extraviaron de la memoria, que los recuerda y mantiene presentes. Esta intervención estética-política demandaba la aparición con vida de miles de personas desaparecidas durante la dictadura militar: ¡Porque vivos se los llevaron…!

La mención al siluetazo se hace explícita en los versos:


“Voy a continuar copiando
tu cuerpo sobre la pared
Y voy a colgar tu pecho
la noche y el amanecer”


Lo anterior se confirmó cuando, el 22 de octubre del 2012, la entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández, recibió en su despacho a las Abuelas de la Plaza de Mayo, en conmemoración del 35 aniversario de la conformación de su organización. Ese mismo día, pero en un horario distinto, la expresidenta también tenía programada una reunión con Luis Miguel en la oficina presidencial. Al saber que las Abuelas de la Plaza de Mayo se encontraban con Cristina Fernández, Luis Miguel insistió en ingresar para poder saludar a las mujeres que por años no han cesado de buscar a sus hijos, desaparecidos a manos del régimen militar, y a sus nietos, robados en adopción ilegal por agentes de la dictadura. El cantante ingresó al despacho de Fernández cuando todavía estaban Las Abuelas, a quienes saludó afectivamente y les confesó, en uno de esos pocos momentos en los que no se encontraba rodeado de su cuerpo de seguridad y sus representantes, que admiraba su incansable labor y que “Hasta que me Olvides” también iba para ellas.

Cabe destacar que el autor de “Hasta que me Olvides”, Juan Luis Guerra, también fue investigado por su compromiso social en pos de quienes no tienen nada que perder más que sus cadenas, compromiso que se puede ver expuesto en canciones como “Ojalá que Llueva Café en el Campo”, donde expone el abandono del campo latinoamericano y “Mudanza”, donde toca el tema migratorio, cuestión sumamente sensible para la región, sobre todo para Centro América, donde hay miles de muertos y desaparecidos en su tránsito por México rumbo hacia los Estados Unidos.


Babieca Zavala

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