Los veranos en la ciudad de México son bastante inciertos; algunos días el sol abruma al pavimento durante varias horas, después cae una tormenta incesante; con suerte las noches terminan despejadas, como si el cielo se hubiese cansado de tantos cambios de humor, entre las nubes la luna brilla en todo su esplendor y el calor acumulado por los suelos se desprende con el ritmo del viento húmedo, un tanto chocante; ésta noche es una de esas:

Interior. Departamento 10. 8:32 pm.¿Quieres hacer algo hoy?

– No, que hueva, mejor unas palomitas y peli ¿va?

– Bueno, a ver si dejan descansar, creo que alguien va a tener fiesta en la azotea

– mmmh, si, ya los oí, el otro día hasta las 4 de la mañana se la aventaron, y hacía frío.

Interior. Departamento 1. 8:45 pm

[El niño llegó tarde de su clase de música, hay que salir por pan para merendar algo y recoger un poco la cocina, como siempre estos cabrones tienen fiesta y agarran las calles de “bar” público por aquí.] 

– Bernardo: ¿vas a sacar al perro, para que vayas por pan? 

– ¡Si! Exclama Bernardo en la habitación contigua, mientras lee una revista en el sillón y a sus pies un pitbull gris de ojos claros parpadea con calma moviendo las cejas mientras escucha a todos los habitantes de su hogar, sintiéndose en compañía.

El niño juega enajenado con mario kart, viste una playera azul con un T-Rex en patineta, aunque lo mandaron a ponerse la pijama, la televisión y el videojuego fue mayor distractor que buscar unos pantalones aburridos en los cajones de la ropa, y podría seguir jugando sin pantalones unas horas más hasta que los adultos recuerden que tienen que ordenarle algo para reiterar su rutina y jerarquía en la manada.

Interior. Sala. Departamento 8.56 pm 

-Grrrr, miau  (El gato se levanta, se estira, primero una pata, luego la otra, el lomo arqueado con el tiempo rítmico de la gimnasia felina, mientras sus dueños no están, va a la caja de arena, orina, rasca sin importar el botadero que hace. ¡Total, el humano, limpia, da un rondín de seguridad por la sala, regresa al sofá color vino, que él mismo ha rasgado hasta más no poder y se echa con la arrogancia de todo gato de pelaje tricolor, tan suave y esponjoso por la dieta selecta que cualquier gato callejero desconoce.

Interior. Sala. Departamento 2. 8:57 pm 

Una lavadora en el ciclo de centrifugado suena en la cocina, mientras dos hermanas planchan y doblan la ropa de la familia, la televisión sintoniza la novela del canal 6, una de las hermanas toma el control remoto y mientras la lavadora va con todo, ella sube el volumen por encima del centrifugado. Es de vital importancia lo que ocurre en el televisor: Se trata del diálogo de Mariela Hernández quién descubre que su verdadero apellido es Betancour; Mariela es la protagonista atormentada por vivir en la pobreza, en este momento descubre que fue abandonada por su madre para protegerla de su malvada familia.

La hermana con el control remoto en la mano piensa [Como soy pobre, como Mariela, mañana nos toca ir por mercancía y despertar temprano.] Pasa de ser un pensamiento y se lo comunica a su hermana: 

– Nos toca ir mañana por mercancía. 

(La hermana asienta ausente sin despegar los ojos de la pantalla doblando cada camisa y calcetín a la perfección.)

Exterior a interior del edificio y escaleras. 8:59 pm.

– Oye que padre está el edificio, dice una de las invitadas a su anfitrión, quien le abre la puerta, si, yo vivo aquí en el segundo piso pero vamos a la terraza. (Suben las escaleras cargando una bolsa de hielo, vasos desechables, una botella de whisky y una de vodka):

– ¿Trajiste jugo? 

– Arriba hay agua mineral, pero dile a Coco que pase al 7 eleven antes.

(Saca su celular y le escribe a Coco perris2

– Perris, que te traigas jugo 

– no vas a querer bajar gorda. [Emoji, emoji]

Exterior. Azotea. 9:20 pm

  • Entonces qué le dijo James a Poncho de la bronca que tuvieron con el boss.
  • No sé goe, solo supe que si estuvo grueso, pero bueno la libraron.

Dos amigos con vaso en mano platican sobre asuntos de la oficina, un despacho mamón de publicidad en Santa Fé, les tomó dos horas llegar hasta el centro con el tráfico.

  • Oye pero si van a venir morras, ¿o es fiesta de puro tornillo? Goe
  • Pues, dijo el George que viene con unas amigas, a ver que tal.

Exterior. Plaza de Bellas Artes. 9:35 pm. [mensajes de texto en un celular]

  • Bebé, no llego, ando lejos, y se enojó mi guey por que me fui con las gordas, ya sabes que son un desmadre. 
  • ay no, pero cómo voy a ir a una fiesta donde no conozco a nadie, mejor me regreso [sad emoji]
  • No, ya conoces a Manu, tu ve, igual te diviertes y te ligas a uno de los que te gustan
  • A Manu, lo he visto una vez, pero bueno, ni modo que me regrese hasta Iztapalapa ahorita, mejor entonada.
  • Pues vas, oxoxox lov yu.

<Contacto Manu.>

La luna camina hacia su cénit, mientras la ciudad resplandece con luces y ruido de cualquier viernes de quincena, en un time lapse citadino, la noche avanza, los invitados llegan; los habitantes del edificio se centran en sus vidas sin importar mucho lo que parece tan cotidiano en la naturaleza de un edificio en el que cohabitan diferentes generaciones y clases sociales que por equis circunstancia son vecinos. 

La responsabilidad de la selección musical en cada fiesta es esencial para saber qué giro puede dar la reunión, pero para los vecinos que solo son oyentes lejanos de tal acto gregario, es una forma de imaginar que tan pedos están.

Exterior. Azotea. 10:44 pm

  • ¿Quién está poniendo música?
  • No sé creo que la morra de allá
  • Ya chale con su techno, o denme una tacha para andar igual.
  • Jajaja, pues dile, igual si trae. 
  • Eso no se vale, dicen una rola, y se pone la de 20 minutos, no manches.

[Luis le da un trago largo a la paloma de tequila y squirt, hay un mosquito pegado en el hielo, Luis se quitó los lentes para no verse tan nerd, no vió el mosco]

Exterior. Azotea. 11:33 pm.

Cuatro amigas, que juntas son la fiestota se apoderan de la música, con cuatro tragos de vodka coqueto y un par de shots de tequila de mediana calidad tomados al hilo; al parecer en nombre del festejado, por que fue cumpleaños de alguien, en algún momento de la semana, o del mes. Se apoderan del teléfono conectado; repiten cuatro veces la canción Makeba de Jain, de esas canciones pegajosas que se perfilan para ser one hit wonder de la década dentro del imaginario colectivo hipster

Ooohe, Makeba, Makeba ma qué bella

Can I get a «oohe?» Makeba

Makes my body dance for you

La cantan y se contonean en cada estrofa, mientras en el coro Ooohe, desfasan, desentonan de tal manera que en vez de imitar una raíz africana, logran hacerlo sonar como un pisotón de pies en el metro, suficiente para que los inquilinos más cercanos a la azotea comenten.

Interior. Departamento 10. 11:35 pm.

– Jajaja, ¿qué onda con esas chavas?

– No sé, como que les gusta mucho esa canción ya la pusieron veinte veces.

– Entonces, ya no entendí, (Refiriéndose a la película) 

– Pues ese sujeto es el mismo, pero viaja al pasado y se convierte en una especie de sicario, pero mata a otros siendo un viajero en el tiempo, o sea es imposible que lo encuentre la ley porque técnicamente aún no existe.

– Ah, va. A ver ponle pausa, creo que hay un jarrito en el refri. ¿quieres?

– Mmmmhu. 

Exterior. Pensamiento en algún momento de la noche.

¿Si supieras que es tu último día de vida, harías todo como lo planeaste el día anterior? Eso me sucedió a mí, creí que todo era un día normal, solo pensaba en salir del trabajo, ver a unos amigos, divertirme y pasarla bien. Al día siguiente tenía mil cosas que hacer, como tú el día de hoy, como tú el día de mañana, como tú siempre cada que crees planear tu vida.

Exterior. Azotea. 12:11 am

– Si, porque los bitcoins es lo de hoy entonces, el gobierno obviamente sabe que esto puede darle en la madre a la economía global, y van a empezar a poner más trabas, como esto de que es ilegal que inventes tus propios billetes o intercambio de bienes, como en Oaxaca y la huasteca hicieron eso y el gobierno lo prohíbe, porque obvio sales del sistema.

– Si pero no mames no puedes inventarte tu propio billete.

– No es que te inventes tu propio billete, es que son formas de salir del sistema económico pero en grupos de personas que bien pueden tener otros medios de organización.

– Si guey, pero las criptomonedas, es lo mismo que jugar en las Vegas, no mames, no existen.

– O sea ¿cómo? No, no mames, en que planeta andas hermano.

– A ver pásame esa madre. [Toño y Jair comparten un porrito]

Interior. Departamento 7. 12:27 am.

El grifo de la cocina gotea incesantemente sobre tres platos sucios diluyendo los restos de pasta, salsa de tomate y queso parmesano, el bote de basura incrementa restos varios de algunos días; la luz blanca y dura ilumina la cocina sin ningún usuario al interior, el ruido de la fiesta se oye a lo lejos, las voces, cantos, maullidos y los saltos cuánticos musicales, en este departamento, no hay mascotas, plantas, humanos, tal vez algunas moscas, arañas, alguna cucaracha que transita las alacenas sin éxito alimentario, un cactus muerto y abandonado en la ventana es el único testigo de los hábitos de sus ocupantes: Dos primos regiomontanos comparten ese espacio, su vida es el trabajo, empedarse en algún lado de la ciudad saliendo de sus labores cotidianas, cuando se les calienta tanto el hocico y se les acaban las opciones, recurren a decir: – Fierro pariente, jalamos al depa. Tal enunciado logró acumular,  en unos meses 27 botellas de todo tipo con escasos 20 a 40 mililitros de alcohol debajo del lavadero de la cocina.

Exterior. Azotea. 12:36 am. 

– ¿Y ahora dónde estás viviendo?Vivo en la Condesa, bueno vivía… en Nuevo león, con 4 personas más y a veces 5 por el cuarto de servicio; Erick el que nos rentaba como que tenía deal con los dueños o algo, pero pues el muy cabrón se fue de viaje, según sus cosas se las llevó por que iba a vivir en Nueva York por un trabajo, y nos dijo a todos que todo bien, y nosotros seguíamos pagando normal, hasta le depositamos y no juegues, llegué hace una semana en la noche y ya habían sacado todas nuestras cosas. Y ese cabrón ya sabía y se largó, obvio cambió de cel, nos bloqueó del feis, pues ya todo mal, recogimos nuestras cosas, por que ya en corto buscas una mudanza en una app y ya, pero las viejitas que estaban ahi, pues asi, pobrecitas con todas sus cosas en la calle siguen ahí, decían que no se había pagado renta por un rollo legal, que sabía ese güey, o sea lo que pagamos cada mes se lo clavó, por un año o más, y cada uno pagamos 6 mil pesos, pero que oso con los vecinos, nos sacaron así homeless en una noche.

– ¿Erick tu roomie, el que tenia 2 perros?

– Ay si, ese cabrón aparte sus perros dejaban pelo en todos lados, y no limpiaba no, no sabes, qué horror.

Interior habitación. Departamento 1. 12:39 pm

Mateo duerme tranquilamente con su playera de T-Rex, luciendo los pantalones que le terminó poniendo su mamá tras despegarlo de la televisión y obligarlo a lavarse los dientes, ahora sueña con quien sabe que cosa abrazando a un conejo de peluche flaco ya casi sin relleno, Mateo aún se chupa el dedo mientras duerme, se descobija normalmente, y su padre ó su madre pasarán a cobijarlo de nuevo durante la noche.

Exterior. Azotea. 12:43 am. Oye, pero lo puedes demandar ¿no?

Dice mi prima que no porque no teníamos contratos ni nada, yo lo conocía por el amigo de un amigo en feis.

– ¿Quieren algún otro trago?

– Ay si, que fea tu historia, pues salud eh.

Se dirigen a la mesa rodeada de una guirnalda de luces que simulan bulbos, de tonalidad amarilla que se refleja en los vasos rojos de plástico desechable. Mientras Lola se acerca y le pide un fuego a un chico que no conoce pero fuma con evidente ademán femenino.

– Ay gracias, amix.

– De nada, nena. (Y continúa fumando un cigarrillo chesterfield mentolado)

Israel llega al edificio a las 12:55 es arquitecto para una transnacional, difícilmente sale de fiesta, tal vez en lo que va del año visitó 3 veces el Marrakesh, sólo por que su vida social se reduce a dar likes en Grindr a 50 hombres por día que se auto promocionan siendo pasivos o activos, en esas ocasiones salió con sweetboy65; que de sweet y de boy ya no quedaba mucho. No le queda de otra más que abrir la puerta, atravesar el patio, mirar hacia arriba, ver las luces de guirnaldas bucólicas y escuchar la fiesta cuatro pisos arriba, baja la mirada, buscando en el bolsillo su teléfono, respondiendo a un mensaje:

– Me puedes enviar los planos mañana tempranísimo, porque la presentación es a medio día.

– ¿En serio, junta en sábado? Contesta.

– Pues si, son chinos, esos gueyes no descansan, si se cansa uno lo matan y ponen otro. [emoji cara al revés]

– Jaja, ok.

Ese texto solo lo obligaba a resignarse a subir las escaleras, embarrar un pan con queso en la cocina, preparar un café expresso, y darle toda la noche a un aburrido plano de una plaza comercial que tendría mil cambios en los siguientes días, dónde los arquitectos y residentes de obra tendrían que confabular para esconder lo que la excavación de los pozos revelaría; restos arqueológicos que debían ser ocultados a las autoridades. Es mejor dar unas mochadas que retrasar un proyecto millonario para esperar que especialistas tarden dos años haciendo un rescate arqueológico, no había que echar para atrás a los chinos. ¿Para qué investigar piedras? ¡Cuando es prioridad el progreso y generar empleos! Es la lógica en las políticas mexicanas de resaca neoliberal. A Israel prácticamente le valía un carajo lo que hicieran, mientras él cobrase.


Frente al edificio se encuentra una barda de estacionamiento, unos metros lineales de tierra de nadie; que por la noche desde las 8 pm hasta la una de la mañana, es el teatral escenario cotidiano del vaivén de la basura: Durante años, vecinos de alrededor aprovechan la oscuridad para abandonar ahí su basura, desde que comenzó la fiesta en la azotea más de 3 personas depositaron bolsas de varios tamaños, conforme pasó el tiempo, llegaron los pepenadores; lo más común es que abran las bolsas en búsqueda de botellas de PET y latas de aluminio, el reciclaje de estos desperdicios se ha convertido en una actividad económica citadina. Como tesoro secundario puede ser cualquier objeto interesante para los recolectores, entran y salen a escena constantemente gatos y perros callejeros que merodean las bolsas, alrededor de la 1 am pasará el camión oficial donde los barrenderos deben recoger la explosión de desechos restantes. 

Interior. Departamento 2. 1:19 am.

Toda la familia duerme: Un matrimonio con tres hijos son comerciantes, migrantes del sur del País, en dos recamaras, logran dormir los cinco integrantes, más la hermana mayor de la señora, quien durante el día apoya a la familia en todas las actividades; atender a los niños o el negocio. Para ella no existe una paga, ahí está mientras le den un techo y comida, en ocasiones juntan dinero para enviar a su madre al pueblo natal de ambas. Martha tuvo que dejar su casa el día que su marido por poco la mata a golpes; en el pueblo no se denuncia, en el pueblo no se cuentan esas cosas, sus hijos son más grandes y tienen a sus familias, aun así ellos no le hablan desde que “abandonó a su padre”. Ella no tenía más razones para estar allá y le pidió a su hermana que la ayudara. No les quedó de otra, son familia. Su marido ya tiene otra mujer, le cuenta su madre cuando la llama por teléfono: 

– Te dije que te quedarás, quién te va a querer después de vieja. 

Martha tiene miedo de envejecer sola, pero también tiene miedo de regresar a lo que un día fue su casa, tiene miedo del desprecio de todos, porque cuando la mujer se va, es la villana del cuento, pero si se hubiera muerto, todos estarían consolando al asesino.

Exterior. Azotea. 1:25 am.

– Oye ya nos vamos, es tarde y vivimos lejos.

– Si claro, bajen y les abro con el interfon.

– Ah vale, gracias por todo, nos vemos en la semanita.

– Mucho gusto,

– Me saludas a tu chica. Bye.

Una pareja se despide del anfitrión. 

Exterior. Azotea 1:55 am

[Tampoco es que me estuviera divirtiendo tanto, ni siquiera me fijé, fue el alcohol o mi idiotez.]

Exterior. Calle. 1:58 am.

Ale llega en un taxi, se despide del chofer:

– Muchas gracias, buenas noches.

– Que descanse señorita.

[Joder, ya es casí las 2 y no he sacado al perro] Sube corriendo las escaleras hasta el tercer piso, departamento 6. Chocorrol, un salchicha negro con café bastante regordete la recibe moviendo la cola, en el fondo del pasillo una popó descomunal. Ale lo abraza, lo mima, recoge su excremento, limpia con cloro y le dice:

– Ya para que te saco, si ya me ganaste.

[Chocorrol es el más feliz por que ella ya está en casa]

Ale va al baño pone música de Ella Fitzgerald en una pequeña bocina y toma una ducha de 12 minutos. Comparte el departamento con dos amigas, Laila y Yola que no vendrán esta noche por que estarán liadas los siguientes tres días en un okupa feminista.  

Exterior. Patio delantero del edificio.

[La música silenció el grito de pavor cayendo de espaldas. Sus pupilas se dilataron; aquel mito en que tu vida pasa frente a tus ojos, no es verdad, solo veía mi muerte inevitable, el miedo, el vértigo y la adrenalina tensando cada músculo de mi cuerpo, una fracción de segundo, todo terminó.]

Interior. Departamento 3. 2:00 am

Tere tiene más de 80 años, es habitante originaria del centro histórico; creció en la calle de Perú, en el año de 1958 se mudó a este edificio, ha visto las calles transformarse, vecinos han llegado y se han ido, vió niños crecer y partir del hogar materno, su propio hijo lo hizo, ahora la visitan cada domingo, comen con ella, le traen la despensa de la semana; Tere padece EPOC desde hace 20 años, a causa de fumar de forma crónica, desde las 10 de la noche se fue a acostar, conectó su tanque de oxígeno, tomó unas pastillas que le ayudan a dormir y a las 6 de la mañana despertará, como cada día; hará el quehacer y esperará que su hijo la llame para acordar la comida del fin de semana. Tere vió a la ciudad caerse en el terremoto y levantarse, conoce a muchas personas que le tienen estima, con frecuencia la visitan, es una señora dulce y apacible que siempre cuenta alguna buena historia a quien tenga el tiempo para escuchar. 

Interior. Departamento 7.

Sonido de Mensaje

sweetboy65: Que haces baby

– JIsrl119: Trabajando, para variar.

– sweetboy65: Vente al mazatlán puerta abierta cuarto 26

– JIsrl119: No creo, tengo que acabar esto.

– sweetboy65: Pfff Aburrido!!! ó dile a tu roomie closetero, ya lo que sea es bueno.

– JIsrl119: Visto 2:15 am

Daniel entra al edificio 2:23 am. Se sorprende y de inmediato, torpemente busca su teléfono y marca al 911, aún sintiendo un escalofrío que le recorre la médula, exclama: 

– Ah su puta madre ¡que pedo! [Mira a todos lados atónito de lo que está frente a sus ojos] 

– ¡no mames que pedo!

[Continúa el tono en la llamada]

– Emergencias, buenas noches en que podemos ayudarlo.

– Hay una persona muerta en la entrada de mi edificio.

– ¿Está usted seguro que la persona se encuentra sin vida?

– Pues si, está en el piso con sangre, con los ojos abiertos, no se que onda.

– Entiendo, le pido por favor que conserve la calma ¿Puede por favor darme su dirección completa y un par de referencias?

– Si… entre las calles…

– ¿Cuál es su nombre y su teléfono para seguir en contacto, señor?

– Si claro Daniel Cervantes, 04455…

– Puede brindarme más información sobre lo que está viendo, la persona, señas particulares, si hay más personas involucradas, presencia de armas. ¿Puede ayudarme con eso señor Cervantes?.

– Si…

– La ayuda está en camino, señor Cervantes, le pedimos por favor no toque nada alrededor, ni se acerque al occiso, primero deberá acudir una ambulancia y la policía, posteriormente los servicios periciales, le pido no se aleje de la escena ya que su testimonio es importante, de acuerdo. 

– Si, gracias buenas noches.

[cuelga] 

– ¡No mames, que pedo! ¿Me meto a mi casa, me quedo con el cadáver o que pedo, que se hace en estos casos, y esos gueyes de la fiesta que pedo, lo aventaron o qué?

[Daniel sale del edificio y se queda tras la puerta, entreabierta, confundido, impactado]

Exterior. Calle. 2:25 am. 

Daniel nunca había sentido tan lento pasar el tiempo, afuera ve pasar a un indigente, de esos que mientan madres por todos lados, otra pareja entrada en copas caminaba y discutían aparentemente un asunto de celos; Daniel los miraba, sin mirar, sin pensar, el 12% de batería no quería ocuparlo en escribirle a Melisa para contarle lo que estaba pasando, ¿Cómo le dices a la chica que te gusta que acabas de encontrar un cadáver frente a tu casa? Si de por sí, ya ha de pensar que soy un freaky, pero, ¿por qué es la primera persona a la que le quiero contar algo así de horrible?, porque al fin del día, es lo más raro que me ha pasado en meses ¿Será esto lo más interesante en mi vida de Godinez? ¿Qué hace que quiera contarle esto a Mel? No, no, no mames, hay alguien que acaba de morir y yo pensando cosas tan superficiales como quedar bien con una chica que no me hace caso. ¿Y si fuera yo el muerto? No me gustaría que mi cuerpo se quedará ahí solo, o peor aún, que tal si no ha muerto, ¿no debí hacer algo para ayudar? No me quiero acercar, aunque debería, que tal si aún respira, no guácala, además que tal si encuentran mis huellas y me culpan a mi, sería meterme en un problema… Y si… ¿debo rezar como decía mi abuelita?. No vaya a ser que el diablo quiera su alma, ¿existe el diablo, funciona así te mueres y se lleva tu alma? No no mames, bueno igual si le rezo un padre nuestro, ¡ay pero ni me acuerdo como va!. 

Azotea. Exterior. 2:34 am 

Por estas fechas se estrenó un documental que engrandece el rock en latinoaméricano de la década de 1980: la plataforma de moda de consumo masivo podía ofrecer suscripciones mensuales para ver tal investigación sobre lo que todos saben; la industria musical es una mafia, que escribe su historia y valida su existencia mafiosa. Pero como sea, crecimos con esa música, y en esta fiesta, el espíritu ochentero impregnó el ambiente, salieron los expertos del rock en tu idioma y el vodka los llevó por un vaivén de canciones, los más glam presumieron a Alaska y Dinarama, el outsider no solo conocía a Alaska, resultó fan de Los Pegamoides, y aunque en esa época ni siquiera había nacido, fue un par de veces a bailar al buen tiempo, un bar de poca monta que recogía todo lo que no cabía en los bares gay mainstream de alrededor. 

Dónde está nuestro error sin solución

¿Fuiste tú el culpable ó lo fui yo?

Ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme

Mil campanas suenan en mi corazón

Que difícil es pedir perdón

Ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme

Cantaban las mismas amigas que no soltaban ni el vaso, ni el playlist. Lola coqueteaba con el publicista de Santa Fé, total, con el vodka no se veía tan mal. Además traía carro y la podría llevar hasta la Anáhuac. 

Interior. Departamento 4. 2:19 am

Un departamento casi vacío; cajas llenas de libros, de trastes de cocina, herramientas, cacharros, unos muebles amontonados acumulando polvo. Por la ventana que da al patio exterior, pasa una sombra, se escucha un grito; corto, seco, apagado, se difumina con la luz de la farola de la calle, amarilla y cegante.

Exterior Calle. 2:37 am

Llega la primera patrulla.

Se oye la sirena y la torreta proyecta la luz roja y azul en toda la calle, descienden dos policías de la unidad. Buenas noches Jóven 

– Buenas noches oficial

– ¿Qué fue lo que pasó joven?… ¿podemos pasar?

– Si, claro, bueno, (titubea) no sé qué pasó, pero yo llegué y, bueno, pasele.

– Gracias, con su permiso eh.

Pasa el primer policía robusto, moreno, con la cara más dura que el tabique que sostenía el portón.

– Y arriba, joven ¿que está pasando, ya subió, quién está arriba?

– No sé, yo les llamé y aquí me quedé como me dijo la señorita de emergencias, arriba hacen fiesta los vecinos del mismo edificio, no los conozco a todos, tengo poco tiempo viviendo aquí.

– Vamos a tener que hablar con todos en el edificio joven, me puede ayudar hablándoles.

– Sí oficial.

[continúa el interrogatorio, mientras su compañero se acerca a buscar los ausentes signos vitales de quién yace en el piso]

Exterior. Azotea. 2:39 am.

– ¿Qué onda, por que hay una patrulla?

– Seguro se están peleando en la calle, eso siempre pasa.

Coco, una chica que en sus tempranos treinta años, luce como una señora, bajita, rellenita, de piel blanca y cabello negro, lacio, tatuajes japoneses de dragones y peces koi resaltan a través de la blusa semi transparente y destacan al labial y uñas rojas coordinadas. Se dirige al barandal, se asoma y grita:

– ¡Ahhhhh, se murió!!!

Camina hacia atrás en búsqueda del consuelo de su amiga que aún no entiende que pasa, hasta que echa un vistazo junto con los tres invitados más próximos y aun pachequísimos:

– ¡Ah no mames, que pedo!

– ¡Goey nos van a meter a la cárcel a todos!

– ¿Quién es?

– No sé wey, ¿no estaba aquí?

– No me acuerdo, no puse atención

– Chale, no, igual se suicidó de un depa, ¿no?

– Ah pues si

– No, si estaba aquí, ¿o no?

Coco aún horrorizada se aferra al anoréxico cuerpo de su mejor amiga, se abrazan y sollozan. [La música se detiene, todos caminan al barandal y mientras los oficiales interrogan a Daniel. Se cruzan las miradas incómodas; los de arriba, los de abajo. Sin tener certeza de lo que ocurrió o lo que ocurrirá.]

A. Reyes

Cronista, cuentista y catadora de chilaquiles, chilanga por convicción.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s