Por: Miguel Ángel Ortega.


-Voy a traer el pelo suelto, nara, nanara, voy a ser siempre como quiero, nara, nanara…

-Oiga payasito, usted no puede cantar aquí.

-¿Y por qué no?

-Porque se subió como burro sin mecate.

-Cuando yo llegué ya estaba usted.

-No sea payaso, y mejor salude

-¡A ver, cabrón! Ven para acá, bájate del vagón. Te lo advertí, vámonos para el cívico.

-No poli, yo nomás…

-Nomás nada, jálale por las buenas o te va peor. A ver hazte para acá, hasta acá. Ya te dije que si no le das tu cuota a Toña no puedes trabajar en esta línea, ¿a ver cuánto traes?

-Apenas estábamos empezando, denos chance.

-¿Estábamos? Si serás pendejo ¿Qué traes en las bolsas? Saca todo lo que traigas. Umta pura chingadera. Órale a la calle, hay que pagar cuota o para la otra una calentadita.

-Ya ves we, te dije que hoy no viniéramos, porque iba a estar ese poli, y es culero.

-Pero si no venimos ¿de dónde sacamos para tragar?

-No, pos sí. Vamos con el Jorge a ver si nos da algo.

-Pero no nos va a regalar nada, va a querer que le hagamos un mandado, que le consigamos café o ajos.

-Pero ayer tampoco comimos, y si te desmayas no voy a poder mover tu cuerpo tan fácil.

-Vamos, pero déjame hablar a mí, ya ves que ese wey también es culero.

***

-¡Jorgeeee! Soy yo!

-Que tranza prieto, pásate, ¿vienes solo o con “tu amigo”?

-Ya ves cómo eres, nomás vine a saludarte y a ver si no quieres que te haga un mandado. La neta no he comido nada.

-Pues primero come, porque si te mando así te vas a desmayar y ni modo que el otro cabrón te cargue, jajaja. ¿Y también vas a querer comer doble?

-Chale, ya ves cómo eres.

-Ten, comete esto y en vez de andar como pendejo en los vagones mejor hazle como yo. Con una sola combi sacas para todo el mes o más. Entre celulares y carteras, fácil sacas más de diez mil.

-Pero yo no le sé a eso, ni se usar la fusca.

-No seas pendejo, ni la tienes que usar. Nada más la sacas, das unos cachazos en el toldo para que suene recio  y les hablas chingón: “Celulares y carteras o se los carga la chingada”. Les pasas la bolsa y que se la rolen, les vas apuntando y como en 2 minutos o menos sacas entre diez o quince.

-Te la sabes, pero pues ni fusca tengo.

-Te presto la mía y de lo que saques nos vamos a las michas. Sacas como siete varos, sin pedos. De todas formas yo tengo dos, agarra esta, no está cargada, nomás pa´que la cales. Cuando termines de comer le llevas esta mochila al Beto, te llevas la fusca para que te acostumbres a cargarla. Ese we te va a dar otra mochila para que me la traigas. ¿Sabes qué?  Te voy a dar el cargador lleno, ni modo que te mande a la guerra sin fusil. Y esas dos pinches mochilas las cuidas con tu vida, porque si esta mochila no llega con Beto él me chinga a mí y yo a ti. Y si no me tres la otra, también te chingo yo a ti.

-No we cómo crees, ya sabes que soy de confianza. Cámara regreso como en media hora.

***

-No mames ¿por qué le dijiste que si te llevabas la pistola?

-Pues él me la dio y ni modo que ande en la guerra sin fusil. Además nada más vamos a llevar una mochila y a traer otra, no tiene que pasar nada malo.

-Pero el Beto es bien cabrón, si se da cuenta de que traemos pistola va a pensar que lo queremos asaltar o cualquier cosa así.

-Mira we, mientras tu no hables y no me distraigas no hay pedo, entramos, salimos y todo chido. Ahí está su casa y el wey ese que siempre está afuera.

***

-Quiovo Paco, ¿No está el Beto? Vengo de parte del Jorge.

-Simón, ¿Qué traes en la mochila?

-Me la dio el Jorge y me dijo que no la abriera, que se la diera al Beto en persona.

-No mames prieto, no te voy a dejar pasar si no me dejas ver que hay en la mochila.

-Revísala, pero yo no me hago responsable, yo no me meto en los asuntos de Jorge y de Beto.

-Son puros paquetes, están limpios, pásate. Espéralo en el patio.

-Ya ves, te dije que no había pedo, nomás le damos la mochila, nos da la otra y nos vamos.

-No me gusta que nos metas en estos pedos.

-Shhh, ahí adentro están discutiendo, quien sabe qué pedo se traen.

-Nel, mejor ya vámonos. Aquí va a haber pedo, se oye que se está poniendo cabrón.

***

-¿Cuántas balas nos quedan?

-No sé, disparé como tres o cuatro veces.  Creo que están muertos, la policía no ha de tardar en llegar.

-Todo por culpa del pendejo de los cuchillos, todo se llenó de sangre, detesto ese olor, me da nauseas. ¿Puedes caminar?

-No me puedo ni levantar, mejor esperamos a que llegue la policía y una ambulancia, total se mataron entre ellos.

-¿Y que nos metan a la cárcel, o peor, otra vez terapia de shock? y entonces si, a lo mejor ya no te vuelvo a ver.

-Se me está saliendo mucha sangre, mejor ya vallase despidiendo payasito.


Miguel Ángel Ortega

Ecatepec, Edo. Mex. Le gusta el pan dulce, los perros y las mujeres inalcanzables. Carpintero y fotógrafo.